La IA en hospitales y su impacto en las aseguradoras en EE.UU.
Redactado con inteligencia artificial.

Los hospitales en Estados Unidos están utilizando inteligencia artificial (IA) para mejorar los diagnósticos médicos, lo que ha llevado a un aumento en el coste de los tratamientos. Las aseguradoras, en respuesta, también emplean IA para denegar pagos, generando una creciente tensión que afecta a millones de pacientes.
La revolución de la IA en el diagnóstico médico
La inteligencia artificial (IA) se ha convertido en una herramienta clave para los hospitales en Estados Unidos, permitiéndoles mejorar la precisión de los diagnósticos médicos. Esta tecnología analiza analíticas, notas médicas e historiales de pacientes, identificando afecciones que antes pasaban desapercibidas. Sin embargo, este avance ha generado tensiones con las aseguradoras, que ahora utilizan IA para denegar el pago de tratamientos recomendados por los hospitales.
Aumento en los costes médicos
Según un informe de BlueCross, se estima que el diagnóstico de afecciones complejas ha generado un gasto adicional de 942 millones de dólares en atención médica entre 2023 y 2025, lo que se traduce en un aumento de las primas para familias y empleadores. Se señala que cerca del 70% de estos pacientes proviene de diagnósticos secundarios que elevan el costo de las atenciones médicas.
Respuesta de las aseguradoras
Las aseguradoras han intensificado su uso de IA para revisar los historiales médicos y buscar justificaciones para denegar reclamaciones. Por ejemplo, UnitedHealthcare denegó un 22,7% de las solicitudes de cuidados en 2022. Esta batalla entre hospitales y aseguradoras se ha vuelto cada vez más automatizada, con ambos lados utilizando IA para maximizar sus intereses.
Consecuencias para los pacientes
La creciente competencia entre hospitales y aseguradoras por el uso de IA puede llevar a un aumento en el papeleo y en los costos de atención médica. La consultora Marsh prevé que el coste de salud que deberán asumir los empleados aumente un 8,2% para 2027, el mayor incremento desde 2003. Los pacientes, en última instancia, son quienes soportan el peso de esta guerra tecnológica, ya que el sistema de salud se ve presionado por el aumento de los gastos.
